Ene/080
El “cosquilleo” del juego
El otro día comentaba con una amiga hasta qué punto son lícitos los anuncios de las loterías. En concreto me comentaba un anuncio de la ONCE, en que se destaca el "cosquilleo" que notas o eso tan especial que sientes cuando tienes tu cupón en la mano. Por no hablar de lo "divertido" que es jugar al "Rasca", con esos duendecillos simpáticos, por ejemplo. Lo mismo sucede con la Lotería de Navidad, ese momento "tan especial" que muchos esperan durante todo el año.
Me hizo reflexionar. Me pregunto cómo se sentirán los familiares de ludópatas o las propias personas con problemas con el juego al escuchar estos mensajes. Quizá se pueda comparar con el "cosquilleo" que siente un alcohólico cuando tiene una copa de cognac en la mano, o el adicto al juego al insertar la moneda en la máquina tragaperras, o aquél con enfermedades de pulmón al sujetar su cigarrillo entre los dedos.
Tuve el placer de coincidir con Javier Nogal, Director de Comunicación de la ONCE, el pasado verano en un Programa Executive del ESIC. Allí, Nogal nos comentaba las dificultades que tienen para lanzar sus campañas corporativas y de productos, y cómo disminuye la notoriedad de marca con las campañas de producto (Cupón Diario, Rasca, SuperCupón...), mientras aumentaba notablemente con las campañas institucionales (en qué se invierte el dinero, objetivos cumplidos...), por lo que había que encontrar el equilibrio.
Parece evidente que no termina de cuajar la idea de que una organización de esta índole incite al juego. Sin embargo, se habla poco o nada de este tema.
Ya se ha limitado, y mucho, la publicidad de alcoholes y tabacos. ¿Habría que pensar en hacer algo parecido con los juegos de azar? ¿O se están sacando las cosas de quicio? Parece que somos un poco más permisivos con organizaciones sin ánimo de lucro, como la Once o la Cruz Roja, pero... ¿dónde está el límite?
Jul/070
Tarjeta amarilla a España por la publicidad en televisión
La Comisión Europea ha expedientado a España por incumplir la Directiva "Televisión sin fronteras", que fija un máximo de 12 minutos de publicidad por hora de emisión, y un mínimo de 20 minutos entre pausas publicitarias. Según los informes elaborados por una consultoría independiente, "ha puesto en relieve numerosas y frecuentes violaciones de las normas en las mayores cadenas de televisión", refleja el comunicado.
Vivane Reding, comisaria europea de Sociedad de la Información, insistió en que "España no ha tomado las medidas necesarias para garantizar el respeto efectivo de todas las disposiciones de la Directiva", y pidió asimismo que se haga todo lo posible para rectificar esta situación y "crear un auténtico mercado interior de los servicios de medios audiovisuales". España dispone ahora de dos meses para presentar sus alegaciones y tomar las medidas necesarias.
Quizá gran parte del problema venga a raíz de los cada vez más habituales publirreportajes, como los espacios "Crono" en Antena3 o "Flash" en Telecinco, que probablemente no sean contabilizados como "publicidad" por las cadenas. Así lo indica el comunicado de la Comisión Europea, que reconoce que España "ha interpretado de manera demasiado estrecha el término 'anuncio'".
Cada vez menos hueco para anuncios, pero cada vez más demanda por parte de los anunciantes. Las cadenas se ven obligadas a buscar nuevas fórmulas para poner más publicidad rozando la legalidad. Por su parte, el espectador presencia impotente esta "guerra".
